Donde menos lo esperaba

Author: Devendrah / Pequeñas memorias: , ,

"Jamás. Siempre. Quizás lo mejor sea no decir nada y girar la vista hacia donde no puedas ver mis lágrimas correr" -D.






He tenido, últimamente, una vaga sensación de renacimiento. Recordaba hace un año o dos mi infancia como algo muy lejano, pensaba en los juegos estúpidos con que me entretenía horas, pensaba en ello como... como cualquier cosa que se recuerda y se deja en el olvido fácilmente. Pero hoy ha sido diferente. Hoy he visto en mi plato de fideo, el mismo pato sonriente que me rogaba que me terminara la sopa para sobrevivir. He sentido lo que sentí al tener cinco o seis años y ver que el caldo ahogaba lentamente al personaje en el fondo, recordé textualmente mi pensamiento. Viví la sensación una vez más. Y entonces sonó el tiembre. Había llegado la hora. El vestuario estaba listo, las velas encendidas. El plato con el pato esperaba en el fondo del fregadero. Los restos de fideo aún floaban en la superficie.
_¿Quién es?_ Que estúpida pregunta. Sabía perfectamente de quién se trataba. Le había estado esperando desde que recibí la llamada. La canción de las noches perdidas como fondo, un alma vacía con ojos muy maquillados y labios rojos abre la puerta sin siquiera tocar el picaporte. Flota como un cuerpo que se sabe ya muerto, dirigiéndose a un precipicio sin detenerse al filo del abismo. Me sé muerta. Y sin embargo me entrego al deber, debo comer. Es una noche de luna y el cielo está tan despejado que, a pesar de la contaminación, puedo ver las estrellas. Brillan con el resplandor que se me ha agotado. Siempre hay alguien a mi lado y me siento sola.
_Adelante, te esperaba_
Es mi trabajo. Debo hacerlo y fingir una sonrisa cuando se que anhelo llorar. Llorar hasta que todo el dolor salga por completo, que no quede ni un solo resto. Salvar al pato de ahogarse en la sopa desastrosa en que se ha convertido mi vida. Y no es que el frigorífico esté vacío sin la presencia a la que estaba tan acostumbrada, es mas bien que he olvidado vaciarlo, está atestado de presencias que no deseo. Y sin embargo las necesito más que nunca, no podría vivir sin ellas. Pero las analizo, las calculo. Intento no ahogarlas.
Le tomé de la mano y le llevé a la recámara. Se sentó como si estuviera en su casa.
_¿Algo de tomar? Tengo lo que gustes_ dije con un tono de voz que siempre salía con naturalidad. Hoy no. He perdido la vocación esta noche.
_Dame un whisky, en las rocas. ¿No gustas que yo lo prepare? ¿Algo que tu gustes beber?_
_No_ reí entre dientes _Las bebidas y su preparación están incluidas en el precio_
_No, de verdad. Puede que te pague incluso más si me permites ser un caballero contigo_
_Bien, un martini doble. La cantina está a la derecha_ dije sentándome en un sillón cercano.
Se levantó y se acomodó el saco. Escuché los hielos caer en el vaso, la martinera revolver el coctel. ¿Qué le había impulsado a hacer esto? Estaba incluido, todo lo que pudiera beber. Incluso si tenía que poner somnífero en una de las bebidas. ¿Por qué lo hacía? Caminó lentamente hacia mi.
_Un martini doble. No encontré las aceitunas_ dijo esbozando una sonrisa dulce. No me engañaba. En tantos años había ya conocido todas las tácticas baratas de seducción juvenil. La sonrisa dulce era la que menos me conmovía.
_Gracias. Así que... ¿Comenzamos?_ pregunté
_Creo que sería mejor hablar un rato. Para conocernos..._
_¿Realmente quieres conocerme?_ dije, seca.
_Pues, sí. No lo sé. Tú me dirás. ¿Es ésto lo que sueles hacer siempre?_
_No en realidad. Al grano, me pagan y se van_
_¿En verdad nadie se ha dispuesto a hablar aunque sea un momento contigo?_
_No_ bebí el martini de un golpe
_Bueno. Yo preferiría hablar un rato antes de ir... al grano_
_Como gustes_
_¿Qué tal es la vida en esta parte de la ciudad?_
Continuamos hablando por lo menos un par de horas. La conversación nos fue llevando, nos fue alejando del propósito de su visita. Aún no podía confiar mucho en él. Seguía pensando que era una estrategia solamente. Y de pronto, reflexioné. ¿Para qué seducir a una prostituta? Y volvió a mi mente la pregunta que surgió al ofrecerse él a preparar las bebidas. ¿Por qué lo hacía?
_...Te seré honesto_ dijo después de una pausa. Comenzaba a amanecer_ Venía yo con el corazón destrozado y el alma desgarrada. Toqué a tu puerta con rabia, planeando pasar la noche contigo y desahogar mis penas en tu seno. Llorar como un primerizo, pagar e irme. Y he descubierto en ti a la persona en quien puedo creer. Lo que me arrebató aquella chica, lo que desbarató dentro de mi ha encontrado consuelo en ti. No es una estrategia de conquista barata, de una noche. Y se que es bastante apresurado pero pienso ahora en ti como... un complemento a mi dolor. Puedo sentir el dolor que hay en ti, puedo ver el vacío que hay en tus ojos. Puedo, por muy idiota que me sienta al decirlo, casi ver correr las lágrimas de tu espíritu. Te comprendo, querida mía_
No pude contener más mi llanto. Lloré lo suficiente sobre su hombro. Hacía bastantes años que no sentía esa sensación extraña que suele recorrer la espalda y el cuello al ver a alguien. Lo sentí de nuevo. Hacía tiempo que tenía una sensación de renacimiento incompleto. Podía estar equivocándome, lo sabía. La experiencia de años me hacía no confiar en nadie, menos en un cliente. Pero sentía algo distinto en este hombre. Había algo diferente.
_Vamos, querida. Deja de llorar. Tus ojos no son rojos por naturaleza_ sonrió y me abrazó.
Nos entregamos el uno al otro mientras el sol renacía junto conmigo. No era el sudor de siempre el que empapaba mis sábanas, un sudor desconocido, indiferente, sin sentimiento. No era la pasión mal encaminada la que circulaba por aquella habitación. Nos habíamos encontrado en donde menos lo esperábamos. Suspiré. Él encendió un cigarrillo.
_Quiero pasar una vida contigo. Quiero.. es muy pronto, lo sé. Debemos esperar un poco más, pero quiero casarme contigo. Si tu quieres viviremos en la Luna. Tocaré las estrellas al mirarte y acariciar tu pelo, querida mía_ pequeñas lágrimas recorrieron sus mejillas mientras me abrazaba con furor _No me dejes nunca. No ahora que te he encontrado_
El aire era dulce. La luz del sol entraba por la ventana. Inhalé suavemente. Pero al intentar exhalar sentí una presión en el pecho. La dulzura no entraba más por mi nariz.
_¿Qué pasa?_ dijo asustado
Le tomé una mano. La apreté con todas mis fuerzas. Sabía hacía bastante tiempo que mi destino era morir. No sabría nunca que mi destino consistía en morir una vez que hubiera encontrado la felicidad y mi complemento.
_Siempre estaré contigo_dije entre ahogados suspiros _Siempre_
_No ahora, por favor. Déjame llamar una ambulancia_ dijo intentando levantarse rápidamente. Sus ojos completamente abiertos.
Lo impedí. Era inútil.

4 elefantes:

Zagara dijo...

Una historia muy buena, triste, pero en cierto modo me conmovió el intentar sentir lo que ellos sentían....Me recuerda mucho a las historias de la generación del 98 en españa...jajajaja. Me encantó, gracias por deleitarme.

EL NOMO DE LA LUNA dijo...

te he leído algunos de tus blogs y siempre logras dejarme con el alma a flor de piel, pero esta historia, me ha dejado con mucho mas,incluso hasta un sollozo,y una lagrimilla contenida.

Deño dijo...

Hace tiempo que no había podido pasar a ver tu blog, pero hoy que lo hago veo que solo se pone mejor y mejor.

Esta hasta ahora es mi favorita, gracias por compartir tu talento.

oskar dijo...

me ecnaot me faciono
como la felicidad llega solo por un momento y cuando menos lo esperas se va me impresinas